ENTRE PUENTES
VIVIR EN DEMOCRACIA
PLENA
Sí;
ya lo sé, al título de este articulo le falta lo que sería- una quimera, una ilusión,
o un candoroso optimismo. Durante estos cuarenta años de democracia he aprendido y deducido, que algunas de las
personas que se presentan para ser elegidas en los cargos públicos en listas
cerradas de las elecciones locales, regionales, nacionales y europeas,
no son todo lo éticas, inteligentes, dignas, honradas, y patriotas para que la
tolerancia cero sea un acto democrático contra corruptos, delincuentes, mentirosos y otros especímenes
de mala laya. Defensores a ultranza de la verdad, de las normas y de la
Constitución Española, no están obligados a presentar su Currículo vitae, o
haber pasado por una rigurosa selección civil aprobada, algún concurso de
oposición empresarial etcétera, con el fin de poder acceder a estar en dichas
listas electorales. “Currículo” y pruebas de acceso que se exigen para poder
optar a cualquier cargo público sometiendo a los participantes a un concurso de
oposición en igualdad de condiciones, declarándolas aptas para tomar posesión
de los cargos públicos. Se debería
exigir, que las personas
elegibles que deseen participar en las elecciones, locales, provinciales,
regionales, nacionales y europeas, con el objetivo de ocupar cargos públicos,
por medio de la elección en listas cerrada, mejor sería para la
soberanía nacional elegirlas con libertad de decisión y elección en listas
abiertas,
pero esto parece que no interesas a los de la “casta política”, menos
aún, a la “partitocracia”.
Todos sabemos que estas personas tienen el carácter de
trabajadores al servicio de la soberanía
nacional. Pero en la realidad, se
les ha permitido, por ignorancia, por desidia, por ineptitud, por
conformismo, por falta de conocimiento etcétera
de la citada soberanía poner coto, rigor y seriedad, para filtrar, que
estas personas, se consideren omnímodas y hagan actos y decisiones, locales,
provinciales, regionales, nacionales, europeas o internacionales,
sin que el pueblo llano haya sido consultado, y por ende, tenga que pagar muy
caro, su negligencia, su temeridad, su tráfico de influencias, su despilfarro,
su creación de empresas públicas ruinosas y produciendo además gastos al erario
de la soberanía nacional, con aumentos en los precios, que gravan y
deterioran la convivencia y fomentan la desigualdad. (Iberdrola, Banca,, Endesa, Telefónica etc., facturan cifras
mareantes mientras el ciudadano asiste perplejo y paga cuanto le pidan,
abusando del mismo, aún con miedo y temor al desahucio, al desamparo, tras perder su escasa dignidad). ¿Qué clase
de democracia, de calidad de vida, de justicia social y de convivencia es esta?
¿Quién vigila las normas para que su irresponsabilidad del tipo que sea,
pueda ser sancionada o condenada por los Tribunales de Justicia. ¿Quién
defiende al ciudadano de cuantos atropellos se atentan contra ellos?. ¿A que
llaman ustedes soberanía popular?.¿Quién altera, cambia o esconde a la persona
presuntamente violadora de la norma? ¿Quién se pasa por el “arco del triunfo”
la jurisprudencia y la Constitución Española, como la base de la democracia?..
– seguro que lo saben-...
Por todo ello es emergente modificar o hacer una nueva Ley Electoral, donde la soberanía
nacional, haciendo el uso de su Derecho, pueda elegir con libertad a sus
representantes en Listas abiertas,
dejándoles que tenga la posibilidad de equivocarse al elegirlas, estando
inscritas en las listas de su distrito de residencia, con el único objetivo
de mejorar la Democracia, que sin
ninguna duda, se producirá, al acercar la persona elegida a sus votantes
y además, estás personas elegibles se regirán por una normativa
específica, que les impedirá pertenecer a las citadas listas, de no tener las
condiciones, que deberían ser “sagradas”- las de servicio, a la comunidad, la
de mejorar la vida de sus ciudadanos, la de exigir y promover la justicia y el
sentido común, la de hacer transparente la información, la capacidad de
gestión, todo ello aderezado, con una responsabilidad fuera de toda duda.
Hay cosas de un sentido común, contundente. Cosas, que
apenas cuestan nada poner en marcha. Cosas que deberían estar más claras que la
luz del día. Cosas que nos harían más libres, menos desconfiados, mas íntegros
y más justos, seriamos sin duda todos, mucho mejores personas, mejores
políticos, mejores patriotas y sobre todo: lo justo no sería cosa de lo que le interese
al más fuerte.- ¡No se crean amigos lectores que es tan difícil-¡¡Es
simplemente tener la firme voluntad de querer!... ¿Qué porque no han querido,
ni quieren?...Pues ya lo ven. O, no…
Fermín González
Salamancartvaldia. (Blog
Taurinerías)

No hay comentarios:
Publicar un comentario