PRESIDENTES DEL GOBIERNO
Ningún presidente de
gobierno elegido en las urnas ha disfrutado, en lo que llevamos de democracia,
de una salida airosa; mejor aún, los cinco –(sin contar Calvo Sotelo que estuvo un rato)- todos la han tenido francamente
mala: Suarez hubo de dimitir
agobiado y maltratado por los suyos. González
después de tres legislaturas, acabo derrotado. Aznar tras refugiarse en las mentiras salió abucheado. Zapatero en su segunda legislatura,
dejo una España al pairo, con una
“cornada” de caballo y una galopante crisis mundial que él no se creía. Lo de Mariano Rajoy, legislaturas muy cuestionado, incluso, tras
lograr la mayoría absoluta, fue gobernando con el rodillo y sacando leyes, que
ya están algunas de ellas devaluadas antes de ponerse en práctica, con todo el
parlamento en contra. “El PRESIDENTE NO TIENE QUIEN LE ESCUCHE”-,
sería un buen título para un guion de película, con este ramillete de
presidentes, que por unas causas u otras han dejado mucho que desear.
Seguidamente salieron y, no han terminado todas las
corruptelas incluido la financiación ilegal del partido, todo bajo sentencias
judiciales, y tras su “cachaza” gallega, moción de censura y dimisión.
No sorprende por tanto que hayan dejado La Moncloa, con un profundo
sentimiento de frustración: Los cuatro creían haber acumulado suficientes méritos
para dejar su puesto, si no entre ovaciones,
reconocimiento de la ciudadanía, o al menos con general aplauso. El abandono
se produjo además cuando rebasaban los 50 años de edad y podrían estar lejos,
al menos tres de ellos, de ofrecer señales de fatiga, que hacen mella quince o
veinte años después. Con tanto tiempo por delante, con tanta experiencia y tan
grande frustración acumulada, tampoco es sorprendente que todos ellos hayan
intentado revindicar su figura y su obra, yéndose, pero a la vez quedándose.
Es, claro está, la peor forma de irse, para ellos y para sus
partidos. Sobre todo para González Aznar, Zapatero y Rajoy porque dejaran atrás, hechuras suyas en buena medida, dos
grandes formaciones políticas, a las que sólo pueden causar perjuicio porque
tanto en sus opiniones, que pretenden tutelar y alguno como Aznar conducir el partido desde la
distancia y la prepotencia, que ha traído en jaque, tanto a su partido como a
sus dirigentes. Lo comprobó el PSOE, que no pudo cerrar sus crisis de sucesión
más que cuando, hizo mudanza. Lo comprobara el PP si sigue sin ofrecer una
coherente y atractiva política, con otro equipo dirigente, bloqueado hasta
ahora con la sombra alargada de su indiscutible líder, que siempre ha creído
ser en el partido Aznar.
Sombra que, a pesar de la distancia, no ha dejado de
gravitar sobre su partido desde que, con la cara desencajada, recogió Aznar el amargo fruto de su política
exterior. Ciertamente, Aznar Zapatero,
González y Rajoy entendieron mejor
que Suarez la naturaleza presidencialista
del sistema político español y, después de abandonar el cargo, no han incurrido
en el error de presentarse de nuevo como candidato. Aunque les puedo asegurar,
que a uno de ellos, le han quedado muchas ganas de enarbolar la bandera de salvador
de España. Donde además su intención, expresada en un libro, de obligar a su
partido a seguir el camino trazado por él, y que según dice, de ningún modo
este País puede desviarse , un pensamiento que se pretende liberal, pero que
hunde sus raíces en tierras sembradas por Falange y cultivadas en el Opus Dei,
cuestión que no fue nunca bien recibida por un número importante de
discrepantes en su partido, que no creía en la “Aznaridad” y, de ahí su ofuscamiento con la nueva “hornada” Rajoy incluido, a quien el señalo como
sucesor- menos mal-.
Bien, cada uno de ellos se ha fabricado su mejor historia de
País, y todos ellos creen haber jugado un importante papel en el rincón de esa
historia, y todos ellos también se han presentado como apasionados de España presentándola
como Gran potencia europea: Creo sinceramente que se pasaron en sus grandezas,
y que es hoy precisamente, después de esta crisis tanto económica como de
valores fundamentales, cuando tenemos todas las piezas para recomponer este despropósito,
y sacudirse lo antes posible , aquella
pasión ciega de nuestros antecesores, que no finalizaron con mucha suerte su
mandato, antes de que tengamos que sacar de la Moncloa a alguno más a
“bastonazos”. No será tarde, ahora entre las dudas, y el batiburrillo de
partidos, después de tanto paseo a las urnas, con un colorido, que duele a la
vista, y pactos de los que unos desconfían, otros reprochan, y donde todos
preguntan ¡Que hay de lo mío! La desconfianza, el insulto, incluso el odio, se
ha instalado en un Congreso, que desgraciadamente, no tiene cintura, ni temple,
ni dominio de las suertes, ni clase alguna. Y, si ellos mismos, no cultivan las formas y
maneras, impregnándose de la libre responsabilidad contraída con los
ciudadanos… Entonces es que no tenemos dignidad, ni los unos, ni los otros. ¡¡¡
Que el Señor este con nosotros!!!. ¡¡¡Intenten ser felices amigos lectores, se
lo merecen, alcen sus copas y brinden por el año que se va y por el que viene!!!...
Salud.
Fermín González Salamancartvaldia.es (Blog taurinerías)

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