ENTRE PUENTES
NAVIDAD
Ya han colgado las luces en las calles con mensajes
navideños, llenos de afectos, de ternura, de buenos deseos y alegrías, llenos
de luz y coloridos en unas y otras formas para todos. Las tiendas de centros
comerciales, engalanan vitrinas y pesebres, contubernio falaz, ¡viva la venta!
Todo vale si alienta el consumismo.
Pero, aunque sea crítico con ese espíritu navideño
consumista, no quiero dejar pasar la ocasión de desearos lo mejor, tanto a los
que os conozco personal o virtualmente, como a aquellos que no, y encontréis
este mensaje navegando por la red. Y entre todo este despliegue, y competencias
entre las ciudades por cuantas luces son instaladas. Pienso que hay personas, que tal vez están sufriendo por una pérdida
familiar, o un noviazgo con lágrimas, por el abandono de uno de los dos o por
muchísimas razones y etcéteras, por tales motivos esos días son para ellas un
sufrimiento.
El problema más grande no son los regalitos, el negocio que
provoca, es con quien pasar las fiestas, entre amores, rencores, envidias,
odios, que siempre hay en casi todas las familias… Que traen o que llevamos
para compartir la cena y brindar, con un ¡¡¡chin chin!!! Entre miradas
esquivas, o sonrisas forzadas, con el fin de disimular lo máximo, con el fin de
que nada perturbe el entusiasmo, a veces pueril y desorbitado, de algunos de
los presentes. Tenemos que tomarlo con alegría, son momentos de nuestra vida
para distraernos, de no aburrirnos con días monótonos. ¡¡¡Felices Fiestas!!! Que
lo pases bien… tanto si lo pasas por tierras y campos invernizos rodeado de nieve,
o, como yo en mis últimas Navidades en Canarias con 25 grados, saboreando,
dulces, nueces y cava frio.
Comenzaba este articulo expresando, el rechazo al consumismo
navideño, convendrán conmigo, que los ganadores de toda esta “Fantasía” navideña,
son los grandes comerciantes que llenan los centros comerciales de juguetes,
regalos, con invasión de anuncios televisivos, los que convierten la Navidad en
un evento mercantilista. Por otro lado, la Navidad sirve para reunirnos en
familia y cenar todos juntos, y renovar hasta donde sea posible, los lazos de
intimidad, paz y convivencia familiar. No hay que dejar que se convierta en un
mero intercambio de regalos, en donde se pueda disputar por ser el que regala
más caro. No soy muy religioso, pero si algo me gusta de la Navidad, sobre todo
es por los niños, que tal y como lo recuerdo son los que lo disfrutábamos
bastante.
Ahora; cuando con creces rebasas la adultez, y te vas
acercando a la vejez, más deprisa de lo que quisieras, la Navidad evidentemente
ha perdido toda su magia. En todo caso, sirve para cultivar principios humanos
importantes como la solidaridad con los más necesitados, el afecto familiar, y
la reunión con amigos y miembros de los que van quedando en la familia, aunque
la modernidad, nos ha convertido en familias nucleares, madre, padre e hijos-
de vez en cuando-. De todos modos, se puede utilizar la Navidad para sembrar en
hijos y nietos una conciencia de humanidad, de universalidad, de solidaridad,
de renovación de afectos, donde se evoquen los recuerdos, más expresivos y
sinceros. Estas fiestas sirven también para reencontrarse con las personas más
cercanas, disfrutadlas con ellos y pensad que la utopía podría hacerse
realidad. Éste es mi brindis que quiero compartir con vosotros.
Brindemos por nosotros, por la gente querida,
Por familia y amigos, por los que ya no están,
Por los desconocidos. Y después de todo por esta Navidad.
Un fuerte abrazo
Fermín González
salamancartvaldia.es
blog taurinerías
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