ENTRE PUENTES
SALUD DE MENTIRA
Parafarmacias, placebos y otras mentiras, que se permiten en
la propaganda, incluso algunos ingredientes con el consiguiente peligro….
Internet y Tv, son los escaparates, abiertos a niños, mayores e incrédulos….etcétera
Adelgazar en dos días, hacer desaparecer la artrosis de
repente o encontrar la fórmula de la juventud eterna son promesas sospechosas,
pero aun así, algunos se atreven a hacerlas.
Los llamados productos milagro contarían con esa osadía entre sus propiedades,
productos que prometen unos resultados imposibles, debido a que no tienen la
composición necesaria para conseguirlos. O que, en el caso de contener
alguna sustancia con propiedades reconocidas, no han sido registrados como
corresponde, o las incluyen sin declarar.
Son diversos los productos que podríamos incluir en este
grupo. Se anuncia la existencia de productos o tratamientos de diferentes
clases y presentaciones (pastillas, cremas o artilugios diversos) que pretenden
curar o aliviar los problemas de salud sin resultados probados. Pero no son medicamentos.
Si lo fueran, deberían acreditar legalmente sus pretendidos efectos curativos,
y la legislación impone para ello un control muy riguroso. Pero no lo hacen
porque no lo son.
De algunos ni
siquiera conocemos su composición. Otros pueden ayudar a aliviar pequeñas
molestias o producir el llamado efecto placebo --como se denomina a la mejoría
que presentan algunos pacientes cuando toman una sustancia creyendo que tiene
virtudes terapéuticas aunque no las tenga--. Otros no sirven para nada.
Unas veces va dirigido a población enferma, pero la mejora
se dirige a los sanos que quieren mejorar su aspecto o rendimiento físico o
intelectual, o bien disminuir los efectos de la edad. Incluso algunos utilizan
como reclamo la frase comercial "de venta en farmacias" pero no
quiere decir que la profesión farmacéutica los reconozca o garantice. Es el
fabricante quien decide poner esta frase.
La publicidad pretende utilizar la garantía y confianza que acredita la figura
del farmacéutico para venderlos.
No obstante, existe una norma legal que regula la publicidad
de productos con pretendida finalidad sanitaria. Esta norma prohíbe que se
atribuyan efectos preventivos o terapéuticos que no estén respaldados por
pruebas acreditadas, y prohíbe también que profesionales de la salud amparen la
publicidad dirigida al público. También está prohibido que se atribuyan un carácter
sanitario sin tenerlo. Mentiras, que permiten sin fundamento sobre todo en TV,
así como en los espacios de propaganda que llegan a internet y a la telefonía
móvil, donde gente sin escrúpulos, trata de vender productos, incluso, para
enfermedades terminales, donde estos “Gurús”, se aprovechan de la desesperación
que lleva implícita la enfermedad, y donde se busca ese imposible, pero que
legítimamente adquieren con el fin de no hacer mención y, así aliviara en lo
posible el transito definitivo.
Una maniobra de
aquellos aprovechados, que como los echadores de cartas, juegan sin siquiera
sonrojarse, con las desgracias ajenas. Son una especie de canallas refugiados
en el escaparate de medios de comunicación, que permiten todo este
despropósito, a los que algunos han pagado un precio muy alto. Uno no puede
por menos de sorprenderse, de cómo en un país donde la burocracia es capaz de ralentizar y hasta de parar procesos,
permisos y sentencias, pueda ser un país que permita que se cultiven estas
“tribus”.
¡Y es que preguntas, y nadie sabe nada!... Verdaderamente lamentable…
Tu
Fermín
González salamancartvaldia.es
blog taurinerías
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