AL HILO DE LAS TABLAS
SAN FERMIN Y EL TORO RURAL
Puntual a su cita, el "chupinazo" lanzado desde el
Ayuntamiento anuncia que
Vamos antes de nada a pedir, que se imponga la cordura, el respeto y
la vergüenza, que no haya abusos, de índole personal y no tenga, que volver a
recordarse esta fiesta única en el mundo, por escándalos y vejaciones,
impropias del siglo en que vivimos. Y que los “sanfermineros lleguen de donde
lleguen”, den una muestra de civismo, y que la “manada” sea la de los toros que
agrupados que se van a desplazar por sus calles.
Es a todas luces, la ciudad en fiestas más
popular de España y que sin duda todos los aficionados la sienten, no sin
cierta incertidumbre y como siempre repartidas emociones. Encierros
tumultuosos, con cientos de corredores en los que destaca el colorido de su
indumentaria, con un periódico en la mano, que representa más a un amuleto, que
a un señuelo de muleta como única defensa. Así día tras día, sin importarles de
quien son los toros, cual el peligroso rezagado, o cual lleve en sus pitones la
tragedia; aquella que en varias ocasiones ocurrió, tiñendo de luto la proeza de
una carrera, que no anuncia el final.
Hay sin embargo, otros encierros, otras
fiestas, otras plazas, que aún siendo de rango inferior también tienen
emocionantes pasajes por sus calles y plazas. Estamos,
en esos meses de intenso ajetreo taurino, tanto de ferias plazas más o menos
importantes, así como en una gran multitud de pueblos, con fiestas y patronos
populares a lo largo de toda la geografía taurina, y en especial por estas
tierras de Castilla, en la que un elevado numero de festejos tradicionales,
tienen como denominador común de su cultura; la fiesta del toro. Con celebraciones
de corridas, novilladas, rejoneo y otros eventos taurinos, según los dineros
aportados por los ayuntamientos. Son esos pueblos encantadores con sus ferias
genuinas llenas de sabor y tipismo, donde se disfruta de unos días de alegría y
alborozo, intermedio de tanta labor campesina. Por ello resulta enriquecedor
saber que en los pueblos, la afición sigue viva, y al mismo tiempo esta, constituye
la distracción y jolgorio, para disfrute de mozos, peñas y charangas, así como
de sus visitantes que vuelven a sus raíces de nacimiento, recordando sus
mocedades y engrandecer las fiestas de su pueblo, que no se concibe sin el
festejo taurino, y donde la expectación de chicos y mayores, son el punto
culminante, en el cual se dan cita los amigos, familiares y forasteros venidos
a participar, encontrándose año tras año, sintiendo la alegría desbordante de
poder manifestar el arraigo y el orgullo de sentirse hijo del pueblo.
¡-Suelto que vi en un diario, no
recuerdo de qué punto:
“Fiesta que al Santo difunto
dedica este vecindario.
Función con varios cantores en la
iglesia de la villa; músicas, una vaquilla, cohetes y voladores.
En el día subsiguiente habrá
novillos de balde; seis de puntas y el alcalde, si da alguna buenamente.
Podrán hacer de toreros los
habitantes honrados; los novillos enseñados son para los forasteros..!
Poco importa que, a sus plazas no
acudan las figuras más rutilantes del escalafón. Las buenas y tradicionales
gentes del pueblo en fiestas se conforman con festejos menores, donde acuden
novilleros llenos de ilusión, soñadores de esas primeras singladuras, de esos
primeros pasos de incertidumbre ante la difícil y zozobrante profesión de ser
torero. El pueblo es, y lo fue siempre, el duro aprendizaje para estos jóvenes,
en sus faenas habrá de todo, bueno y malo, pases escalofriantes, desarmes,
revolcones, desplantes temerarios, miedos y sustos, donde los espectadores
llenos de jubilo piden valor y ganas. Este
es, el sentimiento, el latido y el bullicio,
de un pueblo en fiestas.-
Fermín González
salamancartvaldia.es blog
taurinerias
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