ENTRE
PUENTES
CRÍTICA EN CRISIS
Ser crítico, de cualquier materia o
especialidad, es tarea ingrata para todo aquel que ejerza como tal.
Es de
recibo que, un crítico que se precie, ha de tener aptitudes, experiencias,
conceptos, vivencias, cultura y preparación histórica etcétera, como cualidades
indispensables para optar a relatar hechos, fundamentar opinión y argumentar
situaciones. Pero ha de tener a gala, cualidades por las que se le va a
descubrir siempre, objetividad, imparcialidad, ser consecuente y honesto.
Porqué; suele ocurrir con mucha frecuencia, que la actitud de muchos
comentaristas que ejercen la crítica, que aun poniendo empeño, no dominan la
especialidad que le han encomendado, resultando que las reseñas, denuncias,
reportajes y artículos de las más variadas materias, de lo acontecido en su
entorno, no reflejan objetivamente los
hechos, incluso, hay casos, entre otras cosas, que se ven condicionados por los
medios a los que representan, causas de “amiguismo”, la amistad mal entendida, o
intereses mercantilistas y de favor. Esto hace que salvo los medios que pueden
pagarse el lujo de la independencia, muchos otros están sometidos a moverse
bajo el influjo de la demagogia y medias verdades, a falta de una información
seria, veraz y rigurosa.
Se
puede y se está en derecho de exigir de la crítica, que mantenga sus formas
vivas, que conserve su entusiasmo, que asuma su misión y de con precisión los
elementos útiles para una apreciación lo más exacta posible; que evite perderse
entre tópicos, y el confusionismo más estrafalario, lo cual no es edificante
para la formación del lector a los que
se debe llegar reforzando su interés con los argumentos del comentarista o
critico libre y reflexivo, que demuestre a su vez una buena dosis de prudencia, conocimiento.
No podemos ocultar a nadie, que la crítica
pasa actualmente por un mal momento, y bien podemos decir, que el peor enemigo
de la crítica, es la crítica misma mal realizada. Hubo épocas, en que la crítica
contaba con la posibilidad de sacar a la luz lo escondido, combatir, el
amiguismo y la doble moral, o desenmascarar con más o menos acierto posiciones
fraudulentas, sin que por ello se transgredieran los valores personales,
culturales y éticos, de quien ejercía como tal.
Sin
salir de los limites, de la especialidad, materia o asunto que se trate, él
critico disfrutaba escribiendo, y se le notaba, tenia a gala amar a su
profesión, se distinguía por buscar y llegar a veces con mucha dificultad a la
verdad, y a la objetividad, no pocas veces esquiva o cuestionable, diciendo
aquello, que muchos otros no querían que se dijese. El espectáculo, que hoy
ofrece la crítica y el comentario, no es precisamente atractivo y estimulante.
No, hay escasez de críticos y comentaristas. Hay muchos y escriben mucho y
frecuentemente, por qué este arte excitante trae el deseo de informar a todo el
mundo. Ocurre, sin embargo, que muchos de estos escribidores, se pierden en una
jerga y verborrea insulsa, llena de contradicciones, cuando no, en unos
desacertados ensayos, que no dan que pensar; y, que al lector menos avezado, o
bien al riguroso documentado, tales escribidores apenas le dicen nada y, además
le explican menos. Una notable falta de imaginación, junto a una
desproporcionada vanidad, son las piedras de toque, que mediatizan las paginas
volanderas de los periódicos; donde lo hábil, lo dúctil, lo insinuante, lo
revolucionario etcétera, son de otra época. Ahora prima el “chisme”, la
irreverencia, lo invisible, lo confuso y la mediocridad. En muchos casos tras
el “Brochazo” del titular, se encuentra uno el vacío de contenido, sin tener
presente que:
Aquello
que se transmite por medio de la palabra, crea un estado de opinión; - o no-.
Fermín
González Salamancartvaldia.es Blog
taurinerías

No hay comentarios:
Publicar un comentario