ENTRE PUENTES
SIN PERDÓN
Hace ya un lustro, los encapuchados de ETA, salieron a
comunicar que, la lucha armada que habían mantenido contra esta sociedad cesaba
por completo. Ahora, reaparecen nuevamente, con el propósito de entregar las
armas – todas, eso dicen-, bajo tutela francesa, señalando los zulos, agujeros y escondites donde se encuentran la serie de dispositivos, pistolas y fusiles
posiblemente muy parecidas, a las que usaron en las masacres y crímenes contra
ciudadanos, de este pueblo, algunos cayeron, sin saber siquiera que estos
bárbaros existían.
Ahora, cuando se van a cumplir los veinte años, de su
pretendido chantaje al Estado y a sus ciudadanos, con el secuestro y crimen de
Miguel Ángel Blanco, (10-7-1997) que tenía como efecto, que sus presos
diseminados por todas las cárceles del País, fueran acercados a sus casas, a
sus provincias, a buscar el calor y el amparo de los suyos con vítores y gritos
de la sinrazón. No fue así, y la barbarie contra el joven concejal popular se cumplió,
y fue ejecutado tenía 29 años, se iba a casar, tenía novia de toda la vida,
licenciado en empresariales, y trabajaba desde seis meses antes a su muerte en Eman Consulting y aquel día no se presentó a su puesto
laboral en Éibar, Al principio, sus
compañeros pensaron que se trataba de un retraso circunstancial, pero a medida
el tiempo, crecía la preocupación y especialmente los correligionarios
políticos empezaron a temer lo peor. Abierto y conversador, entusiasta de la música
(tocaba la batería en un grupo de verbenas). Vivía con sus padres, humilde
familia naturales de Orense.
Los lazos azules, volvieron a desplegarse por miles en toda
España, en sus centros oficiales, ayuntamientos, universidades, instalaciones
de empresas etcétera, tan solo hacía diez días que se habían retirado, tras
aquel cruento secuestro de Ortega Lara
532 días de amargo suplicio. No hubo perdón, el mundo entero se volcó y se
manifestó con el grito angustioso de libertad para Miguel, y fuera ETA, de sus
mismas filas incluso, partió la petición de no cometer el crimen… El duro
corazón de sus verdugos, no encontró resquicio para la compasión, metido en un
maletero, atado lo llevaron a Guipúzcoa
y mientras unos le sujetaban otro al parecer, según contaron los detenidos;
"Txapote" le pego dos tiros en la cabeza, se consumaba así uno de los
atentados que más ha conmocionado a la sociedad, perpetrado por una célula del
comando “Donosti”, que agrupaba a la peor especie que ha conocido la historia,
tanto es así, que alguno de ellos, no han podido soportar su conciencia y se
han suicidado.
Por fin todo ha terminado, los restos de ETA, solicitan una
vez más, el acercamiento de aquellos, que ni tan siquiera se dignan en pedir
perdón a cuantas personas fueron víctimas directas, y a quienes tuvimos que
soportar angustiados, aquellos inhumanos y bárbaros atentados, que ha dejado un
imborrable recuerdo en este País llamado España, vecino de Francia hasta donde
llegaron los tentáculos de la banda. Evidentemente no se podrá vivir siempre
con el odio, el rencor y la venganza. Pero he recordado este cruel episodio.
Porque los seres humanos somos olvidadizos, y olvidamos pronto el estado de
excepción en que hubo de vivir este pueblo. La enfermedad más extendida de la civilización es la amnesia, que es
necesario combatir con una medicina: La razón centrada en el recuerdo de las víctimas,
en la narración de sus sufrimientos y en la rehabilitación de su dignidad, que
evite la reconciliación precipitada de los hechos. Es la memoria que mira al pasado, en demanda de justicia
para sus víctimas, la mirada crítica para disentir y decir no, a determinadas
cosas, que puedan enturbiar los recuerdos y el sufrimiento de los hechos. “La destrucción
de los recuerdos, es una medida típica de la dominación totalitaria”. Cuando a
los seres humanos les quitas los recuerdos y los sueños, comienza un estado de
apagadas sensaciones, donde aparece la tristeza y la angustia.
Debemos de poner el empeño, que la situación no se escape
entre las manos, y exigir, cuantas garantías, sean de rigor y no se corrompa lo
que está constituido tanto en la ley general, como en la de la memoria, de los
que fueron víctimas. Sus banderas están por encima de todas.
Fermín
González Salamancartvaldia.es Blog taurinerías

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