ENTRE
PUENTES
AL PIE
DEL CAÑON
Ríos de tinta en la presa escrita;
roncas las voces de gritar en la calle, tertulias, debates, declaraciones y
argumentos de los más eruditos analistas en materia política. En el hemiciclo
parlamentario, tensiones, crispación, acusaciones, pataleos, pancartas,
votaciones y otro sinfín de debates, a veces fuera de tono y comportamiento.
Toda una repercusión mediática, que no sirvió de razón para hacer rectificar al
entonces, primer ministro español Sr. Aznar, uniendo así el nombre de España a
una guerra, que no termino en un paseo
militar como anunciaba el belicista Bush, y que, destruido el país, y cometido
las más bajas represalias, abusos, animaladas indignas a prisioneros, y lo
peor; sembrando el odio entre varias generaciones, cultivando y potenciado el terrorismo, ante el
vacío de poder tanto en el país invadido, como en todo el Oriente Medio. Este
individuo, junto a sus “palmeros” nos han traído hasta aquí, y seremos nosotros
los que sufriremos por tiempo indefinido, el horror, la muerte y el desconsuelo
del terrorismo implantado a través de ese odio engendrado, y salido de los más
bajos instintos de unos musulmanes, que ya no escuchan la palabra de su
profeta, tan solo oyen el tronar de bombas y los gritos angustiosos, de seres
humanos, que nada tienen, ni tuvieron que ver con el despropósito de sus
gobernantes, de meternos en guerras, para satisfacer su ego, pasando a la
historia como salvadores de la
humanidad. De una humanidad, que está sufriendo y pagando con sus vidas, su
enfermiza egolatría, mientras se ocultan en la tapadera de la memoria. Pero no
será tarde, - o quizá si-, para que se revisen aquellos informes llenos de
borrones, que ocultaban la verdad para que sobresalieran las mentiras. Londres comienza a descubrir
las patrañas inventadas y utilizadas para acompañar a su amigo americano, a una
guerra que levanto el avispero, de la sinrazón y la barbarie injustificada con
que se ataca a la población tal y como vemos en cualquier parte del mundo…
insisto- azotados por el odio-de otro modo no es posible, que un individuo se
inmole o tome venganza de forma tan humillante y salvaje.
Con aquella
descomunal protesta mundial – No
a la Guerra- que de nada sirvió, hoy asistimos con rabia e impotencia a ser
testigos, desde el desayuno a la cena a contemplar otros ríos, los de la
sangre, los del horror, los del error, los del sufrimiento y los de la
tristeza. Y ahora, años después: Cuando aquellos “Iluminados” pensaban que las
bocas de los cañones se irían enfriando: Cuando las panzas de los aviones habían terminado de parir miles de bombas:
Cuando con el transcurrir de los años, se habían sofocado el fuego y la
humareda... Las televisiones y noticiarios nos ponen cada día ante nuestros
ojos esta locura de muerte, de huidas, de miserias, de abusos de un drama y un
horror que nos descalifica como seres humanos, un desgarro desalentador que nos
obliga a bajar la mirada al presenciar los ruines hospitales para recibir y
atender a tanto herido, hemos visto el reguero de muertos y su transporte como
fardos en camionetas, a otros, se los fueron comiendo los perros, los menos, son dispuestos en ataúdes hechos de
urgencia con tablillas de embalaje, y palés de basta madera, nada de cajas de
pino barnizados, y sus tumbas tampoco son nichos individuales, son profundas
zanjas colectivas, todavía peor, niños muertos, otros heridos, con la mirada
ausente, perdida, sin lágrimas siquiera. ¿Qué nos está ocurriendo?... ¿Quién ha
sido capaz de engendrar tanto odio? ¿Cómo podemos llamarnos humanos?... Cuantas
serían las interrogantes, que deberían de avergonzarnos, más aun a esos “Pontífices”
fracasados e inhumanos que nos gobiernan,
que nos han gobernado y, nos han traído hasta aquí con argucias y pretextos falsos como fue la
invasión de Irak- empecinados en que guardaba arsenales químicos. – ¿Ustedes
creen que de haberlos tenido se hubiera producido esa invasión, chapucera?..
Evidentemente no,- y disculpen-: pero se de lo que hablo.
Si después de todo
esto uno oye al presidente del Gobierno español Sr. Aznar (lo oímos todos),
esta cincelado en mi cerebro. ¡Que sus opositores a la guerra, desearían
que esta no hubiera terminado tan rápido; que sin guerra no son nada!, lo
dijo con una convicción que espanta. Es lastimoso, vergonzoso e inhumano oírle
decir esto al presidente de nuestro gobierno, legitimo y
democráticamente nombrado ¿Quiso decir que; todos los millones de
españoles salidos a la calle de todos los signos políticos, como se pudo
comprobar se sentían defraudados, por el fin de esta guerra…? ¿Quiso decir, que
los que habíamos gritado No a la Guerra, queríamos que durase un solo día más?
Eso fue una clara demostración de soberbia, una obscenidad, una provocación y
un insulto al país, a la democracia a sus rivales políticos y, a sus
ciudadanos. …Pues insisto; pudimos oírlo de su propia voz y, está escrito. Y alguna cosa más claro… Pero todo llega.
Fermín González Salamancartvaldia.es (blog taurinerias)
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