ENTRE PUENTES
¡NUESTRAS
OBLIGACIONES: SUS PRIVILEGIOS!
Hace ya unas semanas que termino la legislatura, y parece ser
que todos están tan contentos,- los políticos digo- los “tontos”- nosotros
digo- tendremos de nuevo que votar y repetir unas elecciones, por el simple
hecho- y como ya he repetido- que estos politiquillos de medio pelo, aun no se
han quitado las orejeras, para escuchar el mandato popular y soberano. -Pero
sigan sin apurarse-, por qué de todas
las reformas propuestas, se han acometido tan soló aquellas que afectan a las
gentes, pero ninguna de las que afectan al entramado político administrativo
que soporta nuestra estructura de gobierno. ¿Será porque son afectados por
estas decisiones aquellos que tienen que tomarlas? Puede pensarse, mientras la
vergonzosa subida de las pensiones, la reforma laboral y otras cuestiones de
gran calado social afectan a colectivos generalizados, la reforma de los
privilegios de los bancos, de las grandes empresas y de los políticos no llegan
porque pudiese ser que afecten a su
¨modus vivendi¨ en presente, en la acción política, y a futuros, cuando
salgan de ella por las puertas giratorias. La tímida reforma y reducción del
sector público empresarial no es más que un maquillaje barato de las
necesidades de acción, enumeramos: - No han desaparecido los privilegios de
sueldo, dedicación, complementos y pensiones de los parlamentarios, europeos,
nacionales y autonómicos, ni de los altos cargos de estas administraciones,
¿por qué tiene que cobrar la pensión máxima al jubilarse un antiguo
diputado con dos legislaturas y sin haber cotizado? ¿Por qué tenemos que pagar
a quienes dejan los cargos, electos y de gestión política, cuando los dejan? No
es extraño que muchos aspirantes a diputados y senadores estén a la cuenta de
lo que les falta para cumplir los requisitos para cobrar una pensión a la que
no llegan la inmensa mayoría de los españoles, aún cotizando, ellos ni eso. -
No se han reducido, salvo en Castilla La Mancha, y eso para una -maniobra de la
Sra. Cospedal, que para nada le ha servido-, ni diputados, ni senadores, ni diputados
autonómicos, ni asesores, ni consejeros, todo el entramado sigue en pie y
esperando nuevas colocaciones a dedo. Se habló, se anunció, se publicó en el
peor momento de la crisis, pero escampado un poco, todo olvidado. Todo no, las
empresas, los autónomos, los emprendedores han tenido que realizar ajustes
brutales, dado que ellos no disponen del cómodo recurso de la deuda pública. -
No se ha introducido ni un solo elemento de productividad, eficacia, capacidad
y conocimiento en la gestión política. Si bien es cierto, y puede compartirse
que el principio de libre elección y presentación de candidatura no puede estar
limitado, si puede pensarse, que fuera del ámbito parlamentario, estos y otros
principios deben ser considerados y establecidos reglamentariamente para el
acceso a la gestión pública política de la administración. Un Director General
que no tiene cualificación profesional, que no tiene experiencia en su sector,
que no tiene capacidad para lo que se necesita del puesto, es un Director
General improductivo, por mucho que sea del partido. Aquí la gente tiene que
venir aprendida, que para aprender, las becas se dan en otro sitio. - Y por
último nada se ha hecho en la reforma de la administración local, sobran miles
de ayuntamientos, sobran miles de entes administrativos, sobran las
diputaciones y están mal ubicados miles de funcionarios en la sanidad publica y
municipales necesarios en otras administraciones. Si las oficinas municipales
de gestión urbanística de las capitales de provincia engordaron con la bonanza,
no han perdido peso con la crisis, allí sigue todo el mundo, cobrando con la
décima parte del trabajo, mientras que las empresas del sector han realizado
los ajustes correspondientes, tremendos ajustes por cierto. ¿A qué esperamos?.
El Reino Unido, Holanda, Alemania hace décadas que dejaron un ayuntamiento de
cada decena, o de cada cinco. Es incomprensible que en esta época mantengamos
administraciones para núcleos urbanos distantes pocos kilómetros unos de otros,
ya no se va en burro y ya no se tarda un día en el viaje. Pero me temo que los
“Jumentos” no los hay tan solo de cuatro patas, lo tenemos bien claro, abundan
mucho más los de dos. Y, evidentemente así nos va. Si es que nos va claro,
porque a este ritmo, nos come la corrupción y aún no hemos empezado… ¡Dios mío
que País!…
Fermín González- Salamacartvaldia.es (blog taurinerías)

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